Columna de Salud: Día Mundial del Sueño
El insomnio se ha convertido en uno de los problemas de descanso más frecuentes en la actualidad. Según datos médicos, uno de cada tres adultos presenta síntomas de insomnio, mientras que cerca del 10% de la población sufre insomnio crónico, una condición que puede prolongarse durante meses. Además, especialistas advierten que los casos aumentaron alrededor de un 30% después de la pandemia, en un contexto marcado por el estrés, los cambios de hábitos y la hiperconectividad.
Viernes 13 de marzo 2026 | 13:52 Hs.
El médico Dr. Rolando Calvimonte, especialista en clínica médica, geriatría y diabetología (MP 33177) del Centro Médico Filipides, explica que el descanso no es un lujo, sino una necesidad biológica fundamental para el correcto funcionamiento del organismo.
Entre las causas más frecuentes del insomnio se encuentran el estrés y la ansiedad, el exceso de uso de pantallas antes de dormir, el dolor crónico o ciertas enfermedades. También pueden influir algunos medicamentos y el consumo de sustancias como cafeína, alcohol o tabaco, además de hábitos inadecuados relacionados con el sueño.
La falta de descanso tiene consecuencias directas en la salud. Dormir mal provoca un aumento de los niveles de cortisol, la hormona del estrés, y puede generar dificultades de concentración y problemas de memoria. A largo plazo, además, se incrementa el riesgo de desarrollar hipertensión, obesidad y depresión.
Los especialistas identifican distintos tipos de insomnio. El de inicio se caracteriza por la dificultad para conciliar el sueño; el de mantenimiento se manifiesta con despertares nocturnos o muy tempranos; mientras que el insomnio crónico se diagnostica cuando el problema persiste durante al menos tres meses.
Frente a este escenario, los profesionales recomiendan adoptar hábitos saludables para mejorar la calidad del descanso. Entre las principales recomendaciones se encuentran mantener horarios regulares para acostarse y levantarse, evitar el uso de pantallas al menos una hora antes de dormir, no realizar cenas pesadas ni consumir café por la tarde, y procurar que el dormitorio sea un ambiente oscuro, tranquilo y destinado exclusivamente al descanso.
También se aconseja incorporar actividad física regular, limitar el consumo de alcohol o cafeína y desarrollar estrategias para controlar el estrés.
“Dormir bien se entrena: la rutina es una de las mejores medicinas”, señalan los especialistas, quienes remarcan que pequeños cambios en los hábitos diarios pueden generar grandes mejoras en la calidad del sueño y en la salud general.
Entre las causas más frecuentes del insomnio se encuentran el estrés y la ansiedad, el exceso de uso de pantallas antes de dormir, el dolor crónico o ciertas enfermedades. También pueden influir algunos medicamentos y el consumo de sustancias como cafeína, alcohol o tabaco, además de hábitos inadecuados relacionados con el sueño.
La falta de descanso tiene consecuencias directas en la salud. Dormir mal provoca un aumento de los niveles de cortisol, la hormona del estrés, y puede generar dificultades de concentración y problemas de memoria. A largo plazo, además, se incrementa el riesgo de desarrollar hipertensión, obesidad y depresión.
Los especialistas identifican distintos tipos de insomnio. El de inicio se caracteriza por la dificultad para conciliar el sueño; el de mantenimiento se manifiesta con despertares nocturnos o muy tempranos; mientras que el insomnio crónico se diagnostica cuando el problema persiste durante al menos tres meses.
Frente a este escenario, los profesionales recomiendan adoptar hábitos saludables para mejorar la calidad del descanso. Entre las principales recomendaciones se encuentran mantener horarios regulares para acostarse y levantarse, evitar el uso de pantallas al menos una hora antes de dormir, no realizar cenas pesadas ni consumir café por la tarde, y procurar que el dormitorio sea un ambiente oscuro, tranquilo y destinado exclusivamente al descanso.
También se aconseja incorporar actividad física regular, limitar el consumo de alcohol o cafeína y desarrollar estrategias para controlar el estrés.
“Dormir bien se entrena: la rutina es una de las mejores medicinas”, señalan los especialistas, quienes remarcan que pequeños cambios en los hábitos diarios pueden generar grandes mejoras en la calidad del sueño y en la salud general.
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